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Cinco maneras de sacarle provecho a una escala demasiado larga

Si sentarte a esperar tu próximo vuelo no resulta la idea más atractiva para pasar una escala larga, éstas son algunas ideas que pueden ayudarte a hacer esas horas menos insufribles.

Cinco maneras de sacarle provecho a una escala demasiado larga
Las rutas aéreas tienen mecanismos misteriosos, y en ocasiones, dependiendo del destino donde hayas decidido viajar, es posible que te toque una escala larga, de más de cinco horas, o inclusive de diez o doce, en cualquier aeropuerto del mundo, antes de tomar tu siguiente vuelo. En estas ocasiones, más vale prepararse mentalmente desde el momento en que tenemos el pasaje en la mano, e investigar el aeropuerto visitando su página web oficial y otros sitios para viajeros como Sleeping In Airports, de cara a decidir qué es lo mejor que podemos hacer con el tiempo muerto. Aquí, algunas sugerencias:

1. Dormir

Muchos de los aeropuertos más importantes del mundo tienen hoteles que alquilan habitaciones con lo indispensable para escalas largas. Éstas suelen ser un poco costosas, y por lo general se alquilan por un número determinado de horas, pero cuando estás a la mitad de un vuelo de cuarenta horas, una ducha puede valer cualquier cantidad de dinero. Si no estás a ese nivel de desesperación, siempre puedes encontrar un lugar para descansar en las salas de espera. Aquí es donde un poco de investigación previa puede sacarte de un apuro: en Internet podrás descubrir qué aeropuerto tiene sillas cómodas y rincones quietos ocultos, y dónde están escondidos.

2. Conéctate

La sed de WiFi que genera la desconexión de un vuelo largo probablemente te lleve a encender tus dispositivos electrónicos tan pronto como las azafatas te digan que está permitido. Algunos aeropuertos tienen WiFi gratuito, en ocasiones ilimitado y en otras por una cierta cantidad de tiempo. Esto conviene averiguarlo antes, y decidir si vale la pena alquilar o comprar un servicio de WiFi móvil que te permita estar conectado en todo momento y aprovechar este tiempo para adelantar algo de trabajo, o simplemente entretenerte un poco.

3. Explora el aeropuerto

Más allá del duty free y de las tiendas de recuerdos, muchos aeropuertos tienen lugares donde puedes disfrutar un poco de la cultura local. El aeropuerto Schiphol de Amsterdam, por ejemplo, cuenta con una biblioteca para los viajeros en tránsito, con libros, música y películas traducidas a 29 idiomas, y está abierto 24 horas al día, siete días a la semana. De igual modo, la gran mayoría de los aeropuertos cuentan con zonas dedicadas a la exhibición de obras de arte. Por nombrar un ejemplo, el Aeropuerto Internacional de Miami convirtió el lobby de una estación de ingreso de pasajeros en una instalación de arte, la "Convergencia Armónica" de Christopher Janney, un ambiente interactivo con patrones de colores.

4. Relájate

 

Con el probable dolor de espalda ocasionado por los asientos cada vez más pequeños de los aviones, tomar un masaje suena cada vez como una mejor idea. Desde las sillas que funcionan con una moneda, hasta verdaderos minispas, opciones no te van a faltar si decides tomarte un rato para ti. Hacerte una manicure o darte una ducha tampoco son malas opciones para apretar el botón de reinicio de tu cuerpo. Si estás buscando una experiencia menos mundana y más mística, aeropuertos como el Schiphol ofrecen capillas y salas de meditación a los pasajeros en tránsito.

5. Explora la ciudad

Por último, si tu escala es de más de cinco horas, quizás quieras considerar salir del aeropuerto y aventurarte a tomar una microvacación. Ésta es una opción sumamente popular en las ciudades más turísticas, como París, tanto que incluso la mencionan en la propia página del aeropuerto. Hay tours organizados que puedes pagar y que te garantizan estar de vuelta en el aeropuerto a tiempo para tu siguiente vuelo, habiendo visto un par de sitios icónicos, dándote tiempo para tomar un bocado y publicar una selfie en Instagram. Sin embargo, si te sientes incluso más aventurero, en muchas ocasiones es tan fácil como tomar el tren o el metro desde el aeropuerto y bajarte en la estación más cercana a la zona turística de tu interés. Lo importante: que no te distraigas demasiado y se te pase el momento en el que debes regresar al aeropuerto, incluyendo suficiente tiempo para pasar de nuevo por todo el proceso migratorio.

Lo que sea que decidas hacer con tu larga escala, depende de tu estilo: puedes sentarte y trabajar o convertirte en un sibarita de los aires y tomar un buen masaje o una siesta. Lo importante de todo esto es que aburrirte y perder el tiempo ya no es una opción.


 

Fuente: https://hipertextual.com/2015/11/escala-larga
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