All for Joomla All for Webmasters

http://aag.org.ec/templates/sj_stabwall/images/logo-loading.png

8 cosas que no sabías sobre los aeropuertos

Párate por un momento y piensa: ¿cuántas horas de tu vida has pasado en aeropuertos esperando tu vuelo? Entre el tiempo de antelación con el que llegas, los retrasos, esperar a que te devuelvan la maleta… ¡seguro que crees que te los conoces al dedillo y que nada nuevo sobre un aeropuerto podrá sorprenderte! No obstante, no es así y hay un montón de datos y curiosidades sobre los aeropuertos que no sabemos, detalles en los que nunca se nos había ocurrido ni pensar. Por ejemplo: ¿sabías que hay objetos totalmente inofensivos que pueden darte problemas en el control de seguridad? ¿te has preguntado cuál es el producto más vendido o cuánto dinero en monedas perdidas se encuentra cada día? ¡Aquí van 8 cosas que no sabías sobre los aeropuertos!

1. El queso puede dar problemas en el control de seguridad

¿Vas a viajar con queso? Pues bien, que sepas que algunos tipos te pueden dar problemas en el control de seguridad por una razón muy sencilla: tienen la misma densidad que el explosivo C4, por lo que es posible que haga saltar la alarma y tengas que abrir la maleta. Una vez demostrado que es queso, no deberías tener problemas.

2. La X de muchos aeropuertos no significa nada

etiquetas de maletas facturadas con codigos de los aeropuertos del mundo
Foto: Julia P / Flickr Creative Commons
Quizá te hayas fijado alguna vez en que el código de muchos aeropuertos acaba en una X. El LUX de Luxemburgo tiene sentido, pero ¿y el LAX de Los Angeles? ¿el MMX de Malmö? ¿el RIX de Riga? Aquí estamos para resolverte el misterio: la X no significa nada. Cuando aparecieron los códigos de los aeropuertos allá por los años 30, estos usaban solo dos letras, normalmente las del National Weather Service de Estados Unidos. El sistema empezó a fallar cuando se añadieron lugares que no tenían código del NWS, por lo que se adoptó un sistema de tres letras. A los lugares que tenían ya un código de dos, simplemente les añadieron esa X de relleno.

3. Todos los días se encuentran fortunas en monedas perdidas

Sacar el pasaporte, guardarlo de nuevo, sacar la cartera y pagar algo en el duty-free, tener la tarjeta de embarque siempre a mano, sentarse, levantarse, sentarse de nuevo… en todo el trajín que llevamos en el aeropuerto solemos acabar perdiendo alguna moneda, normalmente sin darnos cuenta. Pero ¿sabes a cuánto asciende la fortuna de todo ese dinero que se pierde en los aeropuertos? Solo en Estados Unidos, en 2014 la TSA (la agencia responsable de la seguridad en aeropuertos) recogió 675.000 dólares en cambio.

4. Recibimos señales subliminales

puertas de embarque en el aeropuerto
Foto: Curt Smith / Flickr Creative Commons
En cuanto entramos en el aeropuerto empezamos a recibir señales subliminales. ¿Para que compremos cosas? Posiblemente también, pero las principales son para hacer que nos movamos por el aeropuerto de forma más sencilla. El diseño está lleno de pequeños detalles que buscan hacer que los pasajeros encuentren su camino de forma rápida y sin perderse, casi sin tener que pararse a mirar los letreros.

5. El control de seguridad no se hizo obligatorio hasta los 70.

Una de las cosas que menos gustan en general de coger un avión es tener que pasar por el control de seguridad: las colas, tener que descalzarse y deshacer nuestra maleta de mano si llevamos líquidos o electrónica, el siempre presente temor a que nos paren (aunque lo hayamos hecho todo bien)... El control de seguridad es una molestia que aceptamos, pero ¿sabías que hasta los años 70 no se hacía? ¡Coger un avión era como coger un autobús! Pero entre 1968 y 1972 se secuestraba un avión cada dos semanas (de media), por lo que al final hubo que tomar medidas, claro. ¡En 1970 se podía viajar sin documento identificativo y solo a los sospechosos se les hacía pasar por el escáner!

6. No se pierden tantas maletas

Foto: Kenneth Lu / Flickr Creative Commons
Otro de los miedos que compartimos muchos pasajeros al volar facturando equipaje: que nos pierdan la maleta. Hemos oído muchas historias y puede que hasta nos haya pasado a nosotros, pero en realidad la probabilidad de que esto pase es muy baja y que la maleta se pierda para siempre es casi imposible. Las cifras de maletas perdidas bajan año tras año, así que deja de pensar cada vez que te despides de tu equipaje en el check-in que quizá no lo vuelvas a ver. Y, si tienes mala suerte y te pasa, recuerda que son solo cosas materiales: ¡lo importante es que llegues tú, no tu maleta!

7. Muchos aeropuertos son un destino en sí mismos

Aeropuertos, visto uno vistos todos, piensas. Y en muchos casos es así, pero ahora hay cada vez más aeropuertos a los que vale la pena volar solo por verlos: algunos son verdaderos parques de atracciones, otros maravillas de la arquitectura y en otros te tratan tan bien que no te querrás ir nunca.

8. El agua es lo que más se vende

A pesar del alto precio de las botellas de agua en los aeropuertos, se trata del producto más vendido: el no poder pasarla por el control de seguridad y la deshidratación que sufrimos en los aviones hacen que casi siempre acabemos cayendo, cerrando los ojos y pagando. ¿El truco? Llevar una botella vacía y llenarla ya tras pasar el control en alguna fuente (suele haber). Foto destacada: Terry Whalebone / Flickr CreativeCommons.


 

FUENTE: http://www.rumbo.es/blog/8-cosas-que-no-sabias-sobre-los-aeropuertos 
Top