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Consejos prácticos para dormir en un aeropuerto

Los motivos pueden ser múltiples y el objetivo: pasar la noche lo mejor posible

Estaremos de acuerdo en que seguramente no es la mejor manera de pasar la noche. Sin embargo, en ocasiones, las circunstancias obligan a dormir en el aeropuerto. Los motivos pueden ser infinitos, desde horarios de salida de vuelos imposibles a escalas excesivamente largas, pasando por retrasos imprevistos o estrategias para ahorrar en alojamiento.

Sea como sea, uno puede preguntarse ¿puedo realmente dormir en un aeropuerto? La respuesta es sí. Sin embargo, para hacerlo en condiciones óptimas, nada mejor que seguir las recomendaciones de Sleeping in Airports, un portal de internet especializado en la materia que pretende hacer más fácil -y segura- la experiencia. Presta atención:

Tener una justificación
Aunque podría parecer un consejo banal, según Sleeping in Airports, si vas a dormir en un aeropuerto, lo más importante es tener una justificación de tu presencia ante las preguntas que te pueda formular el personal de seguridad. En otras palabras, te recomiendan que prepares los argumentos de por qué vas a pasar la noche en estas instalaciones y sobre todo, que tengas a mano el billete que demuestre que te dispones a volar al día siguiente, lo que te evitará algún que otro problema.

Ir preparado
Si sabes con antelación que deberás pasar muchas horas en el aeropuerto -sobre todo si ya prevés que tu estancia puede ser más larga de lo habitual, a causa de problemas ajenos a ti, como incidencias meteorológicas o huelgas, sé previsor y añade a tu equipaje algunos kits de supervivencia. No olvides los dispositivos electrónicos -y auriculares- para hacer más llevadera la espera, un saco de dormir, un diario de viaje, bocadillos, agua embotellada, libros...

Llegar con tiempo
Si tienes previsto pasar toda la noche en el aeropuerto y quieres hacerte con un buen lugar, intenta llegar temprano (especialmente en la temporada de verano). Aeródromos como el de Stansted, en Londres, son tan populares que es frecuente ver a gente amontonada durmiendo. Muchos viajeros se quejan, precisamente, de que los asientos son limitados pasadas las 10 de la noche.

Tomar precauciones
Elige cuidadosamente el lugar en el que vas a dormir. Asegúrate de que el sitio está vigilado correctamente y comprueba de que disponga de cámaras de seguridad. Si viajas solo, es especialmente importante que optes por hacerlo cerca de otros viajeros.

Ampliar el ‘radio de acción
Si te encuentras en un aeropuerto de grandes dimensiones, no te limites a la terminal desde donde partirás; explora otras, si es necesario utilizando las lanzaderas internas. Ten en cuanta que, en ocasiones, las terminales domésticas cierran por la noche, mientras que las internacionales permanecen abiertas las 24 horas del día. Sé creativo y busca el lugar que te parezca más cómodo, si es preciso tras un mostrador o en una silla de ruedas.

Preferible: llegadas
Descubrirás que las salas de espera de llegadas suelen ser más cómodas que las de salidas, posiblemente siguiendo la lógica de que las esperas de viajeros por parte de familiares pueden ser largas, y el aeropuerto lo tiene en cuenta instalando butacas más confortables. El único inconveniente: el alboroto provocado por algunos dando la bienvenida de viajeros.

Cuidado con el equipaje
Uno de los grandes temores suele ser que te roben el equipaje mientras duermes. Aunque no existe una fórmula infalible, algunos viajeros “expertos en la materia” recomiendan colocar las maletas con los cierres junto a la pared o de forma que dificulte su apertura. Para evitar que alguien se las lleve, la mayoría suele dormir con un brazo o una pierna encima, con el fin de despertarse si se percibe algún movimiento imprevisto.

Cuidar la vestimenta
Vístete en capas y ten a mano ropa con la que te sientas cómodo tanto si hace calor como frío. Aunque pueda parecer exagerado, en tu equipaje de mano no estará de sobra una manta de lana, unos buenos calcetines, guantes y un gorro que te proteja de las bajas temperaturas nocturnas.

Buscar a alguien en quien confiar
Uno de los principales engorros cuando se viaja solo es tener que llevar el equipaje adonde vayas ante el temor de que alguien pueda robártelo o de que pueda levantar sospechas al presumir que está abandonado. No está de más controlar a alguien alrededor que viaje también solo y que ofrezca ciertas garantías para confiar en él en el momento, por ejemplo, de visitar el baño.

Alquilar un vehículo
Si no encuentras un lugar adecuado o no puedes (o no quieres) pagar un hotel, pero no tienes más remedio que pasar la noche a la espera de volar, tienes una opción que puede parecerte a priori alocada, pero que podría solucionarte el problema: acercarte hasta un mostrador de alquiler de vehículos y hacerte con uno (siempre y cuando el aparcamiento no implique un gasto adicional). Los asientos suelen reclinarse y seguramente podrás dormir sin la molestia de un carro de maletas o un cartel luminoso.

Evitar hacer ruido
Sé considerado con el resto de viajeros que intentan dormir en la misma sala que tú y evita hacer ruidos innecesarios. Que no puedas o no quieras dormir, no significa que el resto de los mortales no pueda hacerlo.

Comportarse con naturalidad
Aunque duermas de forma regular en el aeropuerto, intenta comportarte como si se tratara de una situación eventual ante el personal de seguridad, ya que no siempre ve con buenos ojos individuos merodeando y pernoctando en las instalaciones.

Asearse
Tras una noche en el aeropuerto es muy probable que por la mañana desees asearte. Algunos aeródromos disponen de un servicio de duchas que pueden utilizarse por una pequeña tarifa, que suele incluir el alquiler de una toalla y el gel de baño. Otra opción es acceder al hotel del aeropuerto, que, en ocasiones, permite previo pago utilizar el gimnasio o la piscina.


Buscar salas de primera clase
Algunos aeródromos cuentan con salas destinadas a pasajeros que vuelan en primera clase que por un precio reducido admiten también a los de clase económica. Suelen disponer de numerosas comodidades tales como comida estilo bufet, bebidas, duchas, sillas cómodas y wifi. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que algunas de ellas están abiertas las 24 horas, pero la mayoría abren temprano por la mañana. Aunque no tienen un código de vestimenta, es recomendable acceder a ellas con un aspecto correcto.

Preparase para un despertar brusco
A medida que dormir en los aeropuertos se ha ido popularizando, estos se han vuelto menos tolerantes con sus efímeros huéspedes que ocupan el suelo y las butacas de sus salas de espera cuando las instalaciones se ponen en marcha por la mañana. Por este motivo, el servicio de seguridad de algunos aeródromos realiza rondas alrededor de las cinco de la mañana -cuando empiezan a llegar los primeros pasajeros- y despierta a quines han pasado la noche allí. Solo escaparas de ellos si has elegido para descansar un lugar que sea poco visible.

Tener un plan B
Aunque hayas previsto pasar tu noche en el aeropuerto, es posible que, por motivos imprevistos debas cambiar de planes. El último consejo, por lo tanto, es que seas previsor y consultes de antemano qué otras posibilidades tienes de pernoctar más allá de las instalaciones aeroportuarias. Además de los hoteles de las terminales, suelen haber establecimientos más económicos cerca. Haz la reserva on line, la habitación te saldrá mucho más barata que personalmente, sobre todo, si por causas mayores -tormentas u otras incidencias-, la demanda de alojamiento aumenta.


 

Fuente: http://www.lavanguardia.com/ocio/viajes/20171120/432924815520/como-dormir-aeropuerto-consejos.html 
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