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Luces y sombras de usar la tecnología biométrica en los aeropuertos

Los sistemas de control biométrico se expanden velozmente en todo el mundo, pero hay temores por el uso de los datos y el hackeo

En un futuro cercano las tarjetas de embarque y los pasaportes pasarán a la historia. No serán necesarios los documentos físicos porque el control biométrico sobre las huellas dactilares y los rasgos faciales abrirán las puertas de los aviones y agilizarán el proceso de migración en los aeropuertos.

Esta tecnología no es nueva: hace nueve años que llegó a las terminales aéreas de Europa y EEUU, primero de manera experimental, y luego en una rápida expansión que también alcanza a importantes aeropuertos de Asia y Latinoamérica.

Los controles biométricos en España
En España el aeropuerto de Menorca fue elegido por Aena para instalar un sistema de control biométrico y expandirlo al resto de terminales bajo su gestión.

Hangar 51, el laboratorio de desarrollos tecnológicos de IAG (integrada por Iberia, Vueling, British Airways y Aer Lingus), aplicará en un corto plazo tecnologías como el embarque biométrico a través del reconocimiento facial, para que los clientes puedan hacer este trámite desde la aplicación móvil o desde casa, de modo que se eliminará esta gestión en el aeropuerto.

 

 

 

La revolución que empieza en Londres
En Londres el aeropuerto de Heathrow quiere encabezar la revolución biométrica, por medio de una inversión de 55 millones de euros para renovar sus sistemas de control.

El vocero de una de las aerolíneas pioneras, British Airways, describió a CNN Travel cómo funciona el sistema: en el primer punto de control al pasajero se le realiza una fotografía, que se coteja con la información de la tarjeta de embarque.

En base a esa imagen genera un algoritmo matemático de reconocimiento, que se compara con una segunda fotografía que se realiza antes de embarcar al avión. En una minúscula fracción de tiempo, si el sistema lo aprueba, se abren las puertas para subir a la aeronave. Pero si hay un problema, siempre está el personal de la aerolínea lista para terminar de realizar el proceso de manera manual.

 

 

 

La ventaja de la rapidez
En un principio este sistema comenzó a aplicarse en vuelos domésticos, y tras un acuerdo con el gobierno de EEUU, en conexiones internacionales como la de Londres-Orlando.

Una de sus grandes ventajas es la rapidez: “hemos logrado gestionar el embarque de 240 pasajeros en 10 minutos, sin generar largas colas”, dijo Raoul Cooper, de British Airways.

En EEUU ya hay 15 aeropuertos que usan estos sistemas para controlar las entradas, y en 22 también se aplica para las salidas.

Desde mediados de los años 90 que los visitantes a EEUU graban digitalmente sus huellas digitales, y esa información se compara cada vez que vuelve a pisar el país.

Los controles en EEUU
Antes de cada vuelo, la CBP (Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos) genera una galería fotográfica de los pasajeros que tomará el avión. Esa información se coteja con las imágenes que se realizan antes de subir a la aeronave, un proceso que demora dos segundos y que tiene un 98% de efectividad.

Estos procesos son apoyados por organismos como el Consejo Mundial de Viajes y Turismo, que considera a los sistemas biométricos como una tecnología que aporta seguridad y agiliza el proceso de viajar.

Otra ventaja es que el personal de aerolínea, en vez de perder tiempo controlando pasaporte por pasaporte en la puerta de embarque, puede aprovechar para ayudar a los pasajeros con dificultades de movilidad, familias con niños pequeños o calmar a los viajeros que sufren de ansiedad, consideró John Wagner, un alto cargo de la CBP.

 

 

 

 

El miedo a la tecnología biométrica
El temor al uso de esta información sensible es una de las preocupaciones de organizaciones como Fight for the Future, que lanzó un mapa interactivo que precisa qué aeropuertos usan la tecnología biométrica, y presenta un listado de las aerolíneas que todavía realizan los controles de manera manual.

“Vemos al reconocimiento facial como una tecnología de vigilancia muy peligrosa”, dijo a CNN Evan Greer, director adjunto de esta asociación.

Una de las preocupaciones de la asociación es que los aeropuertos sean los laboratorios de tecnologías que luego se apliquen en otros ámbitos.

También expresaron su temor a que refuerce la vigilancia sobre ciudadanos indocumentados o que las aerolíneas puedan vender esta información a otras compañías.

 

Freno a las falsificaciones
El representante de la gestión de fronteras puntualiza que el gobierno de EEUU no está creando nuevos puntos de control o elevando los requisitos para entrar en el país.

“Estamos automatizando un proceso de identificación que ya estaba establecido, para que sea más rápido y sencillo para los pasajeros y las aerolíneas”, dijo.

 

 

 


Una de las ventajas, argumenta los defensores de los controles biométricos, es que hace imposible la falsificación de documentación, y frena los movimientos de potenciales terroristas o criminales buscados por la Justicia.

“El mayor problema que veo a esta tecnología es que pueda ser hackeada y se haga un uso indebido de ella”, dijo el experto en seguridad aérea Jeffrey Price.

Estas trampas al sistema se pueden realizar colocando una lámina con huellas dactilares falsas en el lector, o robando la información por medio de una conexión física o por la red de internet.

De todas maneras, este experto dice que estos problemas de seguridad no detendrá la expansión de las tecnologías biométricas.


Fuente: https://www.cerodosbe.com/es/transportes/aerolineas/luces-y-sombras-reconocimiento-facial-aeropuertos_20000402_102.html 
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